La Diosa Economía
rige nuestros destinos.
Aunque no la veamos
moverse, ella nos marca
con tatuajes odiosos.
Mañana se sabrá
qué insufrible miseria
quiso el pulcro Congreso
para tantos: el lucro
de lo que da el País
--¡tierras interminables!--
lo ha corrompido. Es hoy,
iglesia perentoria,
que ardió un auto, Milei.
.jpeg)
Fuego sin poesía. Ave Fénix que arderá por toda la eternidad.
ResponderBorrar