Se creen los mejores.
Y capaz que lo sean.
Pero a qué costo. Al costo
de que maten a Allende,
por ejemplo. El peligro
de la marea roja
al toque lo avasallan
cuando hay que rapiñar
materias primas. Son
los más fuertes, no hay duda.
Doblamos la cerviz
y, mientras, acechamos.
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