Ladra un perro en la noche.
El mío duerme. Ronca.
Ladridos o derroche
de suspicacia. Bronca
me daba ayer: no había
nadie que se acordara
de mí. Funesto el día
siguiente, seca vara
que castiga, llegó
el protervo domingo
y con él ese no
al corazón: respingo
por mi madre internada.
Ladridos: vaharada.

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