Te sacás la remera
y te bajás los lompas.
Muerta la primavera,
es hora de que rompas
con la abstinencia. Tornan
las ninfas del pasado.
Sus caritas adornan
la pared. De costado,
a media luz, nombrás
una tras otra a chicas
que ya no están nomás
que por decirles: "¡ricas
joyas del tiempo!"... Nada:
la 'jouissance' no te es dada.

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