Esa mujer navega
por las aguas oscuras
de Cristo. De su fe
hace una roca en medio
del desierto. La roca
a su turno será
polvo también, y el alma
de cada ser (el suyo
y el mío) lo será
mucho más pronto. Sálvese
el que crea. Yo no.
Si tomar Coca-Cola, cosa tan rica, fuese entregarse al Imperio, también los celulares y las notebook serían grillos de sumisión, por e...
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