"No quiero molestar",
me confía una anciana,
"a mis hijos con cosas
sin importancia. Tienen
tantas ocupaciones
y vuelven tan cansados
al hogar, que postergo
lo que haga falta." Así,
las madres sacrifican
por sus hijos incluso
hasta la salvación
--no todas-- y los hijos,
si se da tal fortuna,
poco a poco entrevén
que es una deuda inmensa
el Amor, e insaldable.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario