Cuando hablamos sin nada
en mente pronto salen
giros inesperados
que decimos de un modo
vívido, sin esfuerzo,
o elaboramos símiles
hechos con las ideas
que más amamos, listas
para brillar. Entonces
la vida se divierte,
inmortal y dichosa.
Si tomar Coca-Cola, cosa tan rica, fuese entregarse al Imperio, también los celulares y las notebook serían grillos de sumisión, por e...
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