Todo está quieto como
una tumba sin flores.
Ya se murió aquel gnomo
nacido en los albores
de la niñez, aquel
que vivía entre pajes
que lo auxiliaban, fiel
al color, a parajes
intempestivos, al
olvido del no ser
o pila bautismal
de algún verano. ¡Y ver
ahora, aquí, entreabierta,
una puerta, una puerta!
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