No hay misterio. La casa
es una sola cosa
con la conciencia, crasa
de ideas y tramposa
sólo consigo misma
cuando la vida pide
que se mienta. Se abisma
en el silencio, elide
la luz entonces: luna
de enfrente la ventana
y despaciosa cuna
la paz de la mañana.
No hay misterio. Es el dolo
de un futurible solo,
la quietud
de un alud.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario