Tendría que volver
a asesinarla. Sí:
el lápiz y el papel
y la mano, conscientes
sólo de su sordera,
la tomarán del cuello,
la ahorcarán. Que nadie
me apure --"¡no se anima!"--;
que nadie me perdone.
Si tomar Coca-Cola, cosa tan rica, fuese entregarse al Imperio, también los celulares y las notebook serían grillos de sumisión, por e...
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