Quizás hoy no consiga,
por más que me empecine
en escribir, la viga
de que colgarme. Vine
a la mesa dispuesto
a poner en palabras
una verdad. Apuesto
a que sólo las cabras
leerán las cuartillas
que abollé. ¿Cómo hacer
para, con pesadillas
en torno, amanecer
en la nada? Me abismo
y siempre soy yo mismo.

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