Cosas que dejaré
de ver cuando fallezca
y que me son queridas
como partes del cuerpo:
el libro de Lezama,
la palta, el mandarino
y ese sol milagroso,
piel que no se corrompe.
Si tomar Coca-Cola, cosa tan rica, fuese entregarse al Imperio, también los celulares y las notebook serían grillos de sumisión, por e...
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