a Mihaela Vechiu
Le tengo cero cariño
al que tuve que llamar
mi padre. Como a los sapos
me aplastaba, me aplastaba.
Yo buscaba las luciérnagas
de los poemas. El lila
de la noche. Con su pie
desventraba todo sueño.
Cuando murió yo compuse
una elegía en su nombre.
Aún resuena el singulto
de estas vísceras humeantes.

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