Se detiene un carrito
frente a casa. Algo piden
desde la dócil sombra
de un árbol. No hay dineros.
Le doy un poco de agua
a uno de ellos: dos grandes
ojos de niño y labios
que besan la botella.
Somos hermanos en
la tórrida estación:
yo en mi hogar o refugio
y ellos a la intemperie.
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