lunes, 8 de enero de 2024

POEMA ABSURDO


Duerme el perro su siesta 
después de haber comido 
del balanceado, fiesta 
la deglución. Hundido 

yo entre cuatro paredes, 
me reconduce un poco 
a la vida. No cedes, 
Gran Súcubo. Me aboco 

a nombrarte con pelos 
y señales, tesón 
la retórica: celos 
que fustiga tu son 

irreverente, irónico. 
¡Qué pesar más lacónico! 

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